Son verdaderas fiestas, en las que los potenciales compradores recorren las propiedad en oferta mientras disfrutan de un cóctel.

A comienzos de este año, una familia decidió poner en venta su residencia en Las Brisas de Chicureo, una construcción de estilo mediterráneo de más de 400 m2 construidos.  Su comercialización se la encargaron a Re/Max, una empresa de corretaje de propiedades cuya base estaba en EEUU y que abrió en 2007 sus oficinas en Santiago.

Como se trataba de una exclusiva vivienda, avaluada en más de $ 500 millones, la compañía decidió buscar una forma novedosa de mostrarla a sus potenciales compradores y que no fueran los tradicionales recorridos por las habitaciones. Así, un martes de abril pasado invitaron a un selecto grupo de personas para que entre las 6 de la tarde y las 9, fueran a disfrutar de una elegante selección de vinos y un cóctel de quesos y frutos secos. Y el pretexto era conocer los distintos espacios de esta propiedad, quien quisiera, acompañado de su corredor de propiedades.

“Fue un éxito. Llegaron cerca de 50 personas”, cuenta Natalie Guiscardo, agente de Re/Max, quien agrega que ya están organizando una más para este mes.

Aunque la inmobiliaria Almagro fue una de las primeras en importar el modelo hace 10 años, la agente de Re/Max asegura que acá aún se vive como una nueva experiencia.

“En Estados Unidos, en cambio, ya es habitual que las propiedades en venta más exclusivas se muestren a los potenciales clientes en estos open house”, cuenta  Guiscardo respecto del  nombre con que fueron bautizados estos eventos. Esto, porque el inmueble se abre durante unas horas o un día entero, para que la gente lo recorra con una copa de vino en la mano.

En Santiago aún es una tendencia incipiente, pero cada vez más frecuente para ofertar viviendas de lujo.

A comienzos del 2000, se realizaban unos pocos al año, como los de Almagro, que hizo estas pequeñas fiestas en departamentos piloto de Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes. Pero hoy se organizan al menos dos al mes, porque los actores de la industria inmobiliaria vieron en estos eventos una novedosa y atractiva estrategia de marketing.

El próximo evento de Re/Max será en una casa estilo afrancesado, también en Las Brisas de Chicureo, y el subsiguiente, en una residencia de Los Dominicos, que cuesta más de $ 1.600 millones.

La semana pasada, fue el turno de Almagro, que organizó una recepción en una torre residencial ubicada a pasos de Los Militares, en Las Condes. También hicieron uno en Av. El Tranque, de La Dehesa, con un proyecto de solo 12 departamentos, rodeados de un parque de 3,4 ha. Se trata de propiedades de hasta 700 m2, con terrazas de 250 m2 y piscina en la azotea, que llegan a los $ 1.270 millones.

Yuval Ben Haym, agente de Re/Max, aclara que son  propiedades que no se ofrecen en portales de internet y, por lo tanto, quienes llegan a los eventos son invitados que forman parte de una exclusiva base de datos. A veces llegan a ser 100.

Una galería en casa

Cuando los open houses se realizan al mediodía, se ofrece un brunch, con sándwiches, panqueques, fruta fresca y jugos naturales, que son cuidadosamente puestos en una mesa buffet. En cambio, para los nocturnos, se prepara un cóctel, casi siempre “un cheese & wine”. En estos casos, hay mozos que llevan los manjares a cada cliente.

Para hacerlos aún más llamativos, en algunas de estas reuniones se montan exposiciones de arte, con pinturas y esculturas en los departamentos piloto. “Trabajamos junto a una gestora cultural y hemos exhibido obras de artistas de la talla de ‘Palolo’ Valdés y Gonzalo Cienfuegos”, cuenta el gerente comercial de Almagro, Pablo Hachim.

Francisco Vicuña, a través de su empresa FVB, ofrece lo mismo, pero en otro formato. El compra y restaura antiguos departamentos en barrios capitalinos de moda, como Lastarria y para mostrarlos organiza sus propios open house. En mayo pasado, por ejemplo, mostró tres loft de los años 40, que refaccionó en Los Españoles, en Pedro de Valdivia Norte.

Asociado ahora a la productora cultural Veronika Bown, Vicuña quiere darle aún mayor valor agregado a los próximos eventos. Para la presentación de una casona que está restaurando en barrio Italia, incorporará  músicos en vivo y proyectará un cortometraje.

“Los open houses ayudan a que los clientes puedan hacerse una idea de cómo sería un evento en su futura vivienda”, remata Bown.

Fuente La Tercera.

15 de Junio de 2013

por Darío Zambra

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