Valores de venta que se mantendrán altos con una disminución en la oferta es lo que caracterizará el mercado de las viviendas usadas durante el próximo año. Esta tendencia se dará en un escenario de menor actividad económica, tanto a nivel nacional como internacional, lo que ha obligado, a juicio de los expertos, a las empresas inmobiliarias y constructoras a tener mayor cautela frente a nuevos emprendimientos.

Así, durante el 2014 la oferta de viviendas usadas será más restringida debido a una menor producción de casas y departamentos en el largo plazo, “lo que se refleja en una menor aprobación de permisos en el futuro cercano por una mayor cautela en los desarrolladores inmobiliarios ante un escenario económico de menor actividad”, señala Teodosio Cayo, gerente general de Arenas&Cayo.

PRECIOS Y VELOCIDAD

En cuanto a los precios, Adolfo Ovalle, presidente de Acop, cree que estos subirán pero no fuertemente, motivado principalmente por la escasez de terreno, el reciclaje de propiedades para generar nuevos desarrollos y las expectativas de las personas, “que hoy sienten que sus propiedades valen tres o cuatro veces más que el precio cancelado originalmente”.

Por su parte, Ariel Arancibia, presidente de Coproch, sostiene que la velocidad de las ventas dependerá del tipo de vivienda que se está ofreciendo, ya que “a menos precio más rápido de vender”. Al respecto, estos expertos creen que ésta disminuirá en la medida en que las condiciones económicas se deterioren.

Destacan, asimismo, que influenciará el cambio de gobierno y los ajustes que este proceso conlleva, sobre todo en la percepción de confianza de las personas. “Como gremio no vislumbramos cambios drásticos para el 2014, pero sí, eventualmente, podría tener un menor dinamismo, ya que durante los primeros meses de este año se vivió lo más alto del boom inmobiliario, y esta situación no puede mantenerse por tanto tiempo”, destaca Ovalle.

PERSISTE INTERES

Lo cierto es que las viviendas usadas tienen varias ventajas, ya que por ejemplo se ubican en barrios consolidados, generalmente con buena locomoción, accesos, servicios cercanos, como supermercados, colegios, etc. Ello sumado a que el costo de la habilitación es mucho menor que el de una vivienda nueva, ya que en la mayoría de los casos requieren de reparaciones menores.

Arancibia señala que las personas que compran este tipo de viviendas se sienten más seguras que con las nuevas, ya que han soportado inclemencias del clima y movimientos telúricos. “Los espacios de algunas propiedades usadas son también más amplios. Esto porque las constructoras tratan de ahorrar lo más que puedan en terrenos donde se edificará una nueva”.

Cayo argumenta, por su parte, que el alza sostenida de los precios de venta de las viviendas impulsa el interés, por ejemplo, de departamentos usados, los que frente a una menor disponibilidad de terrenos centrales para desarrollos futuros tienen como mayor atractivo el localizarse en sectores céntricos ya consolidados.

Y agrega: “Existe otro factor que puede impulsar el interés por viviendas usadas, en especial del segmento 2.000 UF o superior, y es que existen iniciativas orientadas a eliminar rebajas de IVA en la construcción. Lo que beneficiaría directamente al mercado de viviendas de segunda mano”.

¿CONVIENE COMPRAR?

Pero, ¿es aconsejable adquirir hoy una vivienda usada? Ovalle asegura que conviene comprar porque las tasas seguirán bajas y la situación económica, dentro de rangos normales, estable. “Ahora bien, siempre será conveniente comprar viviendas usadas, ya que apostamos a la plusvalía de la inversión realizada”.

Al respecto, Arancibia resalta que con los subsidios que da hoy el gobierno, es más conveniente comprar que arrendar, “ya que los dividendos hoy son más bajos que un arriendo”.

Así, existe una expectativa generalizada de que habrá mayores restricciones para la construcción de viviendas nuevas, tanto por mayores impuestos como por mayores restricciones crediticias. “Sin embargo, esto no implica que las preferencias de localización por vivir en las comunas más demandadas históricamente (Las Condes, Vitacura, Providencia, Santiago, etc.) dejen de ser requeridas, sino que la demanda para adquirir viviendas nuevas es reemplazada por la adquisición de inmuebles usados o el arriendo para asegurar la localización deseada”, precisa Cayo.

QUÉ PASARÁ CON LOS CRÉDITOS

Estos especialistas señalan también que el acceso al crédito disminuirá, dado una tendencia alcista de las tasas así como mayores requerimientos para el otorgamiento crediticio. “Las instituciones financieras tomarán mayores resguardos al momento de establecer si una persona es sujeto de crédito o no; es decir, serán un poco más selectivas en sus carteras”, asegura Ovalle.

Arenas señala, sin embargo, que esta situación se puede revertir en la medida que las políticas del futuro gobierno se orienten en bajar las barreras crediticias. Por su parte, Arancibia cree que la banca estará más interesada en dar créditos a la vivienda usada, “ya que los subsidios aportan una parte muy importante de éstos”.

Fuente El Mercurio.

29 de diciembre de 2013

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