Centro tendrá tecnología pionera en sector fundacional, hoy degradado

Ocuparán dependencias del nuevo centro interdisciplinario de neurociencia, que se levantará sobre las ruinas del recinto, que resultó afectado por un incendio.

Tras la iglesia de La Matriz, donde nació Valparaíso, hay un lugar que en la Colonia fue convento; al nacer la República, sede del primer Congreso Bicameral chileno, batallón cívico en el siglo XIX, y 3ª Comisaría del Puerto en el siglo XX.

Desde hace décadas, en consonancia con el resto del barrio Puerto, se encuentra en decadencia, y en la actualidad solo hay ruinas. Pero, a partir de mediados de 2017, se llenará de académicos y estudiantes que explorarán las fronteras de la ciencia.

Eso, según el cronograma fijado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), que el 22 de mayo convocó a la licitación para construir, desde los calcinados muros del edificio Severín, destruido por un incendio en 2004, la sede del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la U. de Valparaíso (Cinv).

La empresa que se adjudique el proyecto, que tiene un presupuesto de $4.974 millones, deberá iniciar los trabajos en octubre y tendrá 540 días para concluir el edificio, que pasará a llamarse Abate Molina, en honor al primer científico chileno, el jesuita del siglo XVIII que también vivió en el lugar.

El centro científico aprovechará la energía solar y la reutilización del agua. Dispondrá de jardines y cafetería en su terraza y un auditorio para 200 personas donde tendrán lugar tertulias de neurociencia sobre diversos temas, tales como la conciencia, los sueños y el dolor. Albergará a 130 personas vinculadas al Cinv (entre científicos, estudiantes de pre y posgrado y técnicos), hoy desperdigados en diferentes dependencias de la U. de Valparaíso.

“Uno es visto como un científico loco. Costó que creyeran la idea de erigir algo así en un barrio deteriorado. Nadie pensaba que se pudiera recuperar”, dice el Premio Nacional Ramón Latorre, que tardó siete años en conseguir el financiamiento de la Subdere, el MOP y la universidad.

Destaca que el impacto irá más allá de recuperar rasgos de la centenaria arquitectura ecléctica porteña, instalando complejos laboratorios tras una fachada de balcones voladizos y torreón. Los científicos del Cinv, algunos reclutados junto a la sociedad Max Planck, arrendarán habitaciones, comprarán en el comercio y comentarán con dependientes sus proyectos biotecnológicos.

La inversión apunta al corazón y, al mismo tiempo, zona más degradada del sitio declarado Patrimonio de la Humanidad, proceso que se aceleró en 2007 tras la explosión en calle Serrano. Otrora el principal sector comercial de Chile, cuando Valparaíso era el emporio del Pacífico Sur, las señoriales casonas del barrio Puerto están subdivididas y habitadas por jubilados y cesantes.

El alcalde Jorge Castro dice que se está gestando “la mayor inversión en 50 años” en el barrio Puerto.

PLAN

El párroco de la iglesia de La Matriz, Gonzalo Bravo, espera que los proyectos en el barrio incluyan a los vecinos.

Fuente El Mercurio.

22 de Junio de 2015

Por Mauricio Silva,

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